No sé como me llegó la referencia o la buena crítica sobre "La flor azul" de la inglesa, ya fallecida, Penelope Fitzgerald. Pero pasó a formar parte de una de mis innumerables, y una de las más largas, listas: la de libros pendientes de leer. En libro electrónico no estaba y engrosó otra de las listas: libros pendientes de comprar en papel. Pero se me ocurrió aligerar esa lista de espera buscando en una fuente que tenía abandonada: la red de bibliotecas de Aragón. Y, efectivamente, allí estaba la flor, durmiendo un fresco sueño en la biblioteca de Teruel. No era la edición que tenía referenciada (ed. Impedimenta) si no una más antigua de Mondadori. Se pidió y llegó y.... venció. Venció totalmente, sin un resquicio para la duda.
"La flor azul" es como un ciclo de lieder. Desde el primer momento de su lectura esa imagen se apoderó de mi. Por varias razones. En primer lugar por su formato: capítulos cortos, no diré que cerrados en sí mismos pero sí con entidad propia y unidos, claro está, por los hilos conductores de la novela que no son otros que los típicos del lied romántico: el amor, la naturaleza, la juventud, la pasión, la tragedia... temas que vemos una y otra vez leyendo los poemas que musican nuestros compositores favoritos. También la relaciona con el lied su protagonista, el poeta y pensador Fiedrich von Hardenberg, más tarde y para la posteridad conocido como Novalis. Algunos de sus "himnos de la noche" serán musicados por Schubert, el rey del lied (este título es indiscutible, porque lo digo yo). También el título es lied puro: la flor azul, inalcanzable y adorada, es el símbolo romántico del amor y la belleza perfecta. Y en fin, toda la novela es un certero retrato de esa Alemania que se enfrenta, a finales del S. XVIII, a las consecuencias de la Revolución Francesa, ese tsunami que arrasó la caduca Europa del Antiguo Régimen.
Fitzgerald crea una atmósfera que hace pensar que si no será una reencarnación de alguno de los personajes novelados, por lo bien que describe los ambientes, por su fino humor, por su extrema sensibilidad en plantearnos la historia de amor que sustenta la novela.
Un flechazo total y absoluto, como el que siento por el lied.
Definitivamente, tengo que leerlo :) Gracias!
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