Pocas
figuras musicales del S. XX han sido tan controvertidas como la de Dmitri Shostakovich.
No tanto como compositor, como por su vida y por sus relaciones con el poder
soviético bajo cuyo régimen vivió la mayor parte de su existencia. El violonchelista
mejicano Carlos Prieto, que conoció personalmente al músico y a su familia y, escribe
este libro, sobre todo, para reivindicar al hombre que hay detrás del
compositor. Para explicar, dentro de lo posible, las reacciones y actitudes de
Shostakovich, a la vez que repasa sus obras más importantes como parte
fundamental de su biografía, recalcando la importancia capital que tienen en
sus composiciones sus peripecias personales.
Ya
en el prólogo el escritor Jorge Volpi hace referencia a la complicada
personalidad de Shostakovich. Algo que Prieto después, en su texto intenta, más
que descifrar, comprender y, en los puntos más conflictivos, justificar. Para
ello utiliza los testimonios de muchos compañeros y amigos del compositor (la
labor de documentación es encomiable y la bibliografía bastante completa) lo
que nos ayuda a contextualizar con más exactitud toda su situación vital y económica, que
tanto influyó en su amplio corpus compositivo.
Es indudable la calidad y el genio de Shostakovich y, aunque se repasa
someramente la obra para cine y las composiciones patrióticas impuestas, Prieto
se centra en las obras que han hecho del compositor de San Petersburgo (casi toda la vida para él, Leningrado) una
pieza fundamental en la historia de la Música. Unas obras creadas en unas
circunstancias personales nada fáciles y que mediatizaron toda su producción.
El terror que implantó Stalin en los años de su mandato influye poderosamente
en sus composiciones, siempre a caballo entre la rebeldía y la sumisión.
Apartadas de los atriles muchas de sus obras durante este periodo, en el que es
criticado y ninguneado por los medios oficiales y por los órganos del Partido
Comunista, se ve obligado a crear música “oficial”. Pero él siempre siguió
componiendo obras que se salían del camino marcado desde arriba. Shostakovich vivió siempre con miedo. Miedo a
ser deportado o condenado como muchos de los intelectuales de la época. Prieto,
con mucho acierto, compara su sufrimiento con
el del físico Victor Shtrum, uno
de los protagonistas de la novela “Vida y destino” de Vasili Gosman, el físico
que vive aterrado por una llamada de Stalin que puede trastocar para siempre su
vida. La situación del compositor cambió
a la muerte del dictador pero aunque llegaron reconocimientos y premios y se
sacaron del cajón composiciones que no se habían podido estrenar en época
estalinista siempre estuvo presente en
la vida de Shostakovich ese temor a represalias o caer en desgracia, y nunca se
reveló abiertamente contra el poder. Hubo intelectuales y artistas que lo
entendieron, como Rostropovich, pero otros, Stravinski entre ellos, le reprocharon estar siempre al lado del
Partido. Quizá comprendamos mejor toda su situación si citamos, como hace
Prieto, las palabras de la gran soprano Galina Vishnévskaia, que lo conocí tan
bien como su marido, Rostropovich: “Nos convocó a protestar en contra del
aplastamiento del individuo. Nos convocó con el mayor frenesí, mayor pasión que
cualquier otro compositor de nuestro tiempo. Pero para lograr su objetivo,
debía dejar a un lado lo superfluo –aquello que interfería con su creatividad-.
Para comprar tiempo y poder componer en paz, echaba un hueso de cuando en
cuando a la jauría que lo hostigaba y accedía a poner su firma en cartas y
artículos. Accedía a pronunciar discursos en reuniones y asambleas que no tenían
para él la menor importancia y, habiendo comprado tiempo, volvía con toda prisa
a su escritorio a seguir componiendo…”.
Pero
Prieto no olvida, como buen músico y como ya dijimos, analizar las principales
obras del compositor desde el punto de vista estrictamente musical, y va
ensartando estos comentarios entre la biografía de Shostakovich. También repasa
detalles como las dedicatorias, la orquesta o solista que estrenó la obra o
como fue recibida por el público o la censura. Aspectos todos que proporcionan
al lector una visión muy completa y casi musicológica en una obra que tiene,
ante todo, una intención divulgativa. También se puede descargar desde la
página web de la editorial dos obras para violonchelo del compositor
interpretadas por Prieto: Sonata en re menor para violonchelo y piano, op. 40 y
Concierto nº1 en mi bemol para violonchelo y orquesta.
Es,
pues, un interesante retrato de este gran músico del S.XX, uno de los más
grandes, que nos dejó un legado muy amplio y que sigue llenando con sus obras las
salas de conciertos y los teatros de ópera.
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